Las stablecoins en Argentina no cayeron con la inflación

El 94% del volumen cripto en pesos va a stablecoins aunque la inflación argentina bajó al 2,1% en julio. La adopción se desacopló de la crisis, según a16z.

Diego Arrieta Análisis

La inflación en Argentina ya no es una emergencia diaria. El uso de stablecoins en Argentina tampoco bajó cuando el país se estabilizó. Un informe de a16z crypto publicado el 30 de agosto de 2026 lo resume en una cifra difícil de ignorar: el 94% del volumen de compraventa de cripto denominado en pesos termina en stablecoins atadas al dólar. Es la proporción más alta entre todas las monedas importantes que rastrea la firma de datos Artemis.

Ese dato importa por lo que niega. Durante años, la explicación fácil fue que los argentinos compraban dólares digitales porque los precios subían sin freno. La inflación mensual llegó a tocar el 25,5%. En julio de 2026 fue del 2,1%. Si la teoría del refugio fuera toda la historia, la demanda debería haberse enfriado al mismo ritmo. No lo hizo.

La cifra que ordena todo: 94%

El peso real de las stablecoins en Argentina no se mide en cuánta gente tiene cripto, sino en hacia dónde va el dinero cuando alguien opera en pesos. Casi todo pasa por una stablecoin en lugar de por bitcoin o ether. En la práctica, el argentino promedio no está especulando con el precio de un activo volátil. Está usando la cadena como una cuenta en dólares que el banco no le da.

La adopción de base acompaña esa lectura. a16z estima que alrededor de 1 de cada 5 argentinos usa criptomonedas de alguna forma. Las descargas de las 15 principales aplicaciones del sector crecieron un 93% interanual en 2024, según los mismos datos. Son números de un mercado que ya pasó la fase de curiosidad.

Cuando el gobierno soltó el dólar, el hábito no se soltó

En abril de 2025 el gobierno de Javier Milei levantó buena parte de las restricciones para comprar dólares. La lógica ortodoxa decía que, con acceso libre al billete físico y con la inflación cediendo, el atajo digital perdería sentido. La brecha entre el dólar cripto y el tipo de cambio oficial se comprimió hasta cerca del 4% a fines de agosto de 2026, un margen estrecho comparado con los saltos de años anteriores.

Y aun así el flujo hacia stablecoins se sostiene. a16z lo describe como una adopción que se desacopló casi por completo de la inflación. El dólar digital dejó de ser el paracaídas que se abre en la caída y pasó a ser parte del cableado financiero cotidiano: se cobra, se ahorra y se paga en stablecoins porque resulta cómodo, no solo porque el peso queme.

El matiz: los pagos sí se enfriaron

Conviene no leer el informe como un triunfo lineal. Hay una parte que sí bajó. Los pagos en USDC a trabajadores argentinos a través de la plataforma de nómina Deel habían crecido un 289% interanual en abril de 2024, en pleno pico de tensión cambiaria. Para julio de 2026 ese ritmo se había reducido a cerca de una quinta parte de aquel máximo.

La combinación es la parte interesante. El volumen de trading vuelca casi todo a stablecoins, pero la velocidad de los pagos nuevos se moderó. Eso sugiere una base instalada que ya migró y ahora opera con normalidad, más que una ola de nuevos usuarios entrando cada mes. El stock manda; el flujo respira.

Qué mirar en el resto de la región

Argentina funciona como laboratorio adelantado de algo que se repite en el resto de América Latina con otros tiempos. En México el peso pasa por stablecoins sobre todo en el corredor de remesas, un caso que analizamos en cómo funcionan las remesas con stablecoins en México. En el caso argentino el motor es distinto: ahorro y cobros locales, no envíos desde el exterior.

La contracara es fiscal. A medida que el dólar digital se vuelve rutina, el Estado quiere verlo. Ya lo abordamos en los tres impuestos que activa tener criptomonedas en Argentina, y ese frente crecerá si la normalización sigue. Para un lector español la referencia es directa: MiCA empuja a que las stablecoins operen dentro de licencias y reservas supervisadas, mientras que en Argentina la práctica corrió muy por delante de la norma.

El dato de a16z, cruzado con la caída de la inflación reportada por el propio informe y con la compresión de la brecha cambiaria, apunta a una conclusión sobria. Las stablecoins dejaron de ser un termómetro del pánico y se volvieron un servicio bancario paralelo. La verificación de esta lectura descansa en una sola familia de fuentes, a16z y Artemis, con datos de Deel, así que conviene tomar el 94% como una foto de un proveedor de datos, no como un censo oficial. El próximo control será si esa proporción se mantiene cuando el peso lleve un año entero de calma. Fuentes: el análisis de Crypto Briefing sobre el informe de a16z y la cobertura de The Cryptonomist.

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