Pocas firmas cripto españolas tienen su propia licencia MiCA

El plazo de MiCA cerró en julio y en España conviven dos recuentos: una decena de firmas con licencia propia de la CNMV y más de 120 por pasaporte.

Marta Cifuentes Análisis

Dos meses después del cierre del periodo transitorio de MiCA, la pregunta que se hace un ahorrador en España sigue teniendo una respuesta confusa. ¿Cuántas plataformas cripto tienen de verdad una licencia MiCA en España? Depende de qué se cuente. Ahí está el malentendido que arrastran los titulares.

El 1 de julio de 2026 terminó la ventana de gracia de dieciocho meses que el reglamento europeo daba a los proveedores que ya operaban. Desde esa fecha, cualquier proveedor de servicios de criptoactivos que quiera dirigirse a clientes en España necesita autorización expresa de la CNMV o un pasaporte europeo válido de otro Estado miembro. Sin uno de los dos, no puede seguir.

El recuento que casi nadie lee bien

En el registro que la CNMV mantiene al día figuran alrededor de 134 proveedores habilitados para operar en España a comienzos de julio, según los datos recopilados por Finect. Suena a mucho. Pero de esa lista, solo una decena eran firmas españolas con licencia MiCA directa del supervisor. El resto, más de 120, opera aquí por pasaporte desde otro país de la Unión.

La diferencia no es un tecnicismo. Una firma con licencia MiCA propia de la CNMV pasó el examen del supervisor español. Una que llega por pasaporte fue evaluada por el regulador de Malta, Francia o Chipre, y España se limita a reconocer esa autorización. Para el cliente, el sello que aparece en la web puede parecer idéntico. La supervisión detrás de ese sello no lo es.

Entre las compañías españolas con autorización directa de la CNMV están BBVA, el primero en marzo de 2025, CaixaBank y Kutxabank en marzo de 2026, Openbank del grupo Santander, Renta 4, Cecabank y, en el lado nativo del sector, Bit2Me, Criptan, Due Network y Crossmint. En agosto se sumó AhoraCrypto, autorizada el día 13. A mediados de mes, los datos manejados por la prensa económica situaban en torno a veinte las firmas con luz verde directa, con unas dieciséis solicitudes todavía en trámite.

Qué pasó con los grandes exchanges

Los nombres que un usuario reconoce, Coinbase, Kraken, Bybit, OKX o Crypto.com, no aparecen en la parte española de la lista porque no la necesitan. Operan en España con pasaporte desde el país donde consiguieron su licencia CASP. Binance es el caso más comentado: dejó de prestar algunos servicios de forma directa tras el cierre del plazo y encauza su actividad europea a través de una entidad del grupo autorizada en otro Estado.

Esto explica por qué las cifras que circulan no cuadran entre sí. Un medio dice que España autorizó a veinte empresas. Otro habla de más de ciento treinta plataformas disponibles. Los dos pueden tener razón a la vez, porque cuentan cosas distintas: autorizaciones nacionales frente a proveedores habilitados por pasaporte. Cuando alguien lea que hay un número concreto de plataformas legales, conviene preguntar cuál de los dos recuentos está usando.

Lo que arriesga una plataforma sin permiso

La CNMV ha insistido en un detalle práctico para el usuario: comprobar el nombre exacto de la sociedad, no solo la marca comercial. Una web puede lucir un nombre de producto conocido y estar operada por una entidad que no figura en ningún registro autorizado.

Para quien opera sin autorización, el reglamento contempla sanciones de hasta 5 millones de euros o el 12,5 por ciento de la facturación anual global, la cifra que resulte mayor. Es un marco pensado para tratar a un exchange con criterios cercanos a los de un banco: segregación de fondos de clientes, capital mínimo según el tipo de servicio, controles internos. Cumplir cuesta, y por eso una parte de las plataformas pequeñas europeas no llegó a la meta.

El sello MiCA no garantiza que un supervisor español haya revisado la plataforma. Solo garantiza que algún regulador europeo lo hizo.

Qué debería mirar un usuario en España

La lectura útil no es cuántas plataformas hay, sino si la que uno usa tiene licencia MiCA en el registro y con qué nombre jurídico. La CNMV publica y actualiza esa lista. Verificar el nombre de la sociedad que gestiona el servicio, y no la marca de la aplicación, separa a un proveedor supervisado de uno que opera al margen.

El panorama sigue en movimiento. Las solicitudes en trámite se irán resolviendo durante el resto del año y la lista española crecerá. La pauta de fondo ya quedó clara en julio: la mayor parte de la oferta que ve un cliente en España no fue autorizada aquí, sino reconocida desde fuera. Distinguir una cosa de la otra es, por ahora, tarea del propio usuario.

Para entender cómo encajan las stablecoins en este mismo reglamento, ayuda revisar el caso de Tether y su salida del mercado europeo bajo MiCA, que muestra el otro lado de la norma.

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